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"Pancipelaos" y "Torredaleás"

 

Contenido:

- Introducción
-
¿Por qué somos “torredaleás” los coronileños?
- ¿Por qué llaman a los montellaneros “pancipelaos” todos los pueblos vecinos?
- Notas
- Bibilografía sobre El Coronil

 

 

El artículo escrito por D. Francisco Bernal R. sobre el origen de los motes "pancipelaos" y "torredaleás" (clic para ver) publicado en Revista La Torre Nos 2 y 3 y también publicado en www.elcoronil.tk me ha parecido un ejercicio literario interesante pero no es una verdad histórica irrefutable. El autor del artículo expone una de las varias teorías posibles que explican estos gentilicios peyorativos aplicados a coronileños y montellaneros. El Sr. Bernal supone que los apelativos “torredaleá” y “pancipelao” surgen por la distinta actitud que tomaron respecto a la Guerra de la Independencia los habitantes de El Coronil y Montellano, pero también es perfectamente posible que el vocablo sea anterior o posterior a esos años ya que no se conoce el motivo ni la fecha en que nacieron los citados motes. La ausencia de pruebas documentales obliga a teorizar buscando interpretaciones posibles más o menos afortunadas.

 

¿Por qué somos “torredaleás” los coronileños?

         Desde niño oigo decir a los viejos que a los coronileños nos llaman “torredaleás” los pueblos vecinos (no sólo los montellaneros) porque la torre de nuestra iglesia estuvo ladeada antiguamente (pero no he oído a nadie concretar cuándo ocurrió tal desventura). Si consultamos el completísimo libro histórico de D. Antonio Ruiz Pérez1 veremos que se detallan varias fechas posibles en que la torre pudo estar ladeada, en particular se citan: 

         “Los terremotos de 1711, 1755 y 1760 que llevaron a reconstruir la iglesia completamente”

         “Un rayo que cae sobre la iglesia el día 24 de junio de 1886, y que rompió la cúpula que remataba la torre y horadó la fachada principal del templo. Fue entonces cuando se reemplazó la antigua cúpula por el chapitel octogonal actual

         Personalmente creo que el mote surge en estas fechas. Por tradición oral algunos coronileños cultos dicen que “...ese chapitel no se hizo bien la primera vez y resultó un poco inclinado hacia el N.  pero que se arregló...”. Si el chapitel octogonal se ladeó pudo deberse a un mal trazado de la figura geométrica, vicio de estructura por usar maderas verdes...

         Algunos viejos más procaces nos azuzaban a los zagales aconsejándonos que cuando los de otro pueblo nos llamaran torredaleás les contestáramos diciendo: “la torre del Coronil está daleá porque tus paisanos la han daleao a trompás...”.

         A pesar de que la torre está derecha desde hace... ¿quien sabe cuántas décadas? los montellaneros -pancis-, los moroneros -gallitos- y los molareños -los del cuerno en el abrevadero- como vecinos consecuentes han seguido, hasta el día de hoy, erre que erre ensañándose en aquel defecto puntual de nuestra torre. Esta persistencia no debe extrañarnos ya que todos los grupos sociales intentan afirmar sus valores de pertenencia grupal burlándose de los defectos del exogrupo y alabando las virtudes del endogrupo. El “chovinismo” está indisolublemente ligado a la esencia de cualquier agrupación: club, hermandad, municipio, provincia, nación, raza, religión, etc.

 

¿Por qué llaman a los montellaneros “pancipelaos” todos los pueblos vecinos?

         En cuanto a llamar pancipelaos a los montellaneros por la matanza que les hicieron los franceses en 1810 tampoco estoy de acuerdo con el Sr. Bernal, los motes no suelen basarse en tragedias colectivas reales sino en la exageración imaginativa y ocurrente de los defectos. Pienso que no tendría gracia burlarse del asesinato de tu padre, tu madre o tus hermanos. Incluso dentro de las rivalidades vecinales hay límites éticos y estéticos.

          Creo que los coronileños o los moroneros2 o quienes inventaran lo de “panci” hemos sido y somos suficientemente ocurrentes para poner motes definitorios y graciosos. Un mote “malaje” desacredita al autor y desaparece al poco tiempo, un mote gracioso es una medalla para el autor y se perpetúa en el tiempo. El mote no busca hacer daño, sino provocar la hilaridad del que escucha.

         Siempre he oído decir a los viejos del Coronil que los de Montellano eran pancipelaos porque tenían la panza pelá de tanto gatear a los chaparros para comer bellotas y de asomarse a la tapias ajenas para robar3

         En fin, vecinos, quien tenga datos que los aporte para que aprendamos todos. Yo digo lo que conozco, mis fuentes son por orden de importancia: la bibliografía que cito, la tradición oral y mis reflexiones.

         Quiero animar al Sr. Bernal para que siga en su línea de aportaciones a nuestra Historia Local. Es loable, cuando existe tanta pasividad social y tanta molicie intelectual, el esfuerzo de alguien que altruistamente aporta su trabajo en beneficio de todos. La edad que tengo y mis experiencias vitales me hacen apreciar el esfuerzo ajeno, si mi escrito no está a la altura de mis intenciones pido benevolencia.

Francisco de Paula Galbarro Rodríguez

 


NOTAS 

1.- Según dice D. Antonio Ruiz Pérez en su Historia de la Villa de El Coronil: “... la torre, con una altura de 40 m, ha sufrido numerosas obras desde que El Coronil fue repoblado oficialmente con 15 vecinos por Ruiz Pérez de Esquivel el 25/04/1381. La caña de la torre se construyó a principios del XV. También se restauró en 1624. En 1782 se añade el cuerpo de campanas. A principios del s. XIX se tapia la puerta principal y en 1839 en el hueco tapiado se pone el coro.  Las actuales puertas laterales también se abren por aquellas fechas. El 24/6/1886 un rayo rompe la cúpula que remataba la torre y se sustituye por el chapitel octogonal actual. Recientemente (1996) el chapitel del campanario fue desmontado y reconstruido.

VOLVER (1)

2.- En 1782 la aldea de Montellano se independiza de Morón, pudo ser una buena ocasión para los motes ya que la segregación hizo que los moroneros perdieran parte de su término municipal en favor de Montellano y El Coronil (El Coronil ve aumentado su término con las Tierras Nuevas). Las polémicas entre los pueblos afectados serían frecuentes y en todos los tonos imaginables.

VOLVER (2)

3.- Los bandoleros que formaban “la Cuadrilla de Montellano” eran famosos por sus robos en los pueblos cercanos durante la primera mitad del siglo XIX. En cuanto a los chaparros ¿quién no ha cogido bellotas?.

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BIBLIOGRAFÍA SOBRE EL CORONIL

         En primer lugar recomiendo la obra de mi admirado D. Antonio Ruiz Pérez, Historia de la villa de El Coronil. Análisis geográfico, histórico y artístico. Edita la Parroquia de Nuestra Señora de Consolación, El Coronil, 1998. 384 páginas. Es un manual completísimo de lectura y consulta obligada para toda persona que desee conocer nuestro pueblo de una forma seria y documentada. El libro puede adquirirse en nuestra Parroquia.

         Para lectores curiosos recomiendo el antiquísimo libro del Presbítero D. José Garrido y Ruiz Historia de la villa del Coronil, 1891. 205 Páginas. Biblioteca Provincial y Universitaria - Sevilla. El libro por su antigüedad no está a la venta, algún original hay en la Biblioteca de la Universidad de Sevilla, pero algunos vecinos tenemos la obra fotocopiada.

         Para lectores aficionados a la arqueología de estos contornos geográficos recomiendo leer:

         D. Manuel Mª Ruiz Delgado (q.e.p.d.): Carta arqueológica de la campiña sevillana. Zona Sureste I. Publicaciones de la Universidad de Sevilla, 1985. 284 páginas.

         D. Manuel Mª Ruiz Delgado (q.e.p.d.): Fíbulas Protohistóricas en el Sur de la Península Ibérica. Publicaciones de la Universidad de Sevilla, 1989. 263 páginas.

         También recomiendo el libro de arqueología de D. Silvestre López Jurado y otros Notas arqueológicas sobre El Coronil (a propósito del hallazgo de una estela funeraria en el arroyo de las Aguzaderas). Delegación de Cultura del Excmo. Ayto. de El Coronil, 2001.

         Los que quieran adentrarse en nuestra Historia reciente, sobre todo en lo referente a los movimientos sociales andaluces en los último siglos, tienen como lectura obligada las muchas publicaciones del insigne catedrático en la Universidad de Sevilla D. Antonio Miguel Bernal Rodríguez. (Las autoridades locales y el pueblo entero hace tiempo ya que debieron rendirle un merecido homenaje público a este ilustre paisano).